El deseo y el afecto son una de las bases de nuestra humanidad, y es algo que, para la gran mayoría de los seres humanos, sigue estando presente hasta el final. La intimidad puede expresarse de muchas maneras, y la sexualidad en la tercera edad no es la excepción.
La intimidad es un sentimiento de conexión emocional que puede ocurrir con o sin un componente físico. Son dimensiones que nutren la identidad, fortalecen el bienestar emocional y mantienen viva la necesidad humana de afecto y compañía.
Sin embargo, con el paso del tiempo, mucha gente comienza a experimentar pérdida en la libido, por lo que algunos adultos mayores se esfuerzan por mantener su actividad sexual, mientras que algunos otros simplemente eligen evitar todo tipo de conexión.
Cambios físicos que influyen en la vida sexual de los adultos mayores
Como hemos mencionado, el envejecimiento trae consigo cambios naturales que pueden modificar la forma en que la persona mayor vive y disfruta su sexualidad.
Veamos qué cambios fisiológicos comienzan a manifestarse:
En las mujeres
✔ Rigidez vaginal debido a la disminución del estrógeno.
✔ Dificultad para lubricar, lo que puede volver la experiencia incómoda o dolorosa.
✔ Molestias durante la penetración, vinculadas a la disminución de la elasticidad de los tejidos.
En los hombres
✔ Disfunción eréctil, es decir, dificultad para lograr o mantener la erección.
✔ Disminución de la sensibilidad.
✔ Reducción de la libido, influida por cambios hormonales o enfermedades vasculares.
Factores físicos adicionales
Tanto hombres como mujeres pueden verse afectados por enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diabetes, así como por el consumo excesivo de alcohol. También afecta el déficit de vitamina B12, que puede reducir la libido y la capacidad de respuesta sexual.
Dentro de estos factores también debemos mencionar los posibles efectos secundarios de ciertos medicamentos. La buena noticia es que muchos de estos efectos son tratables, especialmente cuando se identifican a tiempo con ayuda profesional.
Cambios emocionales que impactan el deseo y la intimidad
La sexualidad en la tercera edad no depende solo del cuerpo: está profundamente conectada con las emociones, como también sucede durante la juventud.
En esta etapa, situaciones como estas pueden afectar el deseo sexual:
✔ Depresión, ansiedad y estrés.
✔ Problemas económicos.
✔ Duelo por la pérdida de seres queridos.
✔ Inseguridades relacionadas con la apariencia física.
✔ Cambios en la autoestima o en la dinámica de pareja.
Estos factores pueden disminuir la libido, dificultar la excitación sexual y generar frustración o miedo al rechazo. Sin embargo, también pueden abordarse con acompañamiento emocional y comunicación abierta.
Los beneficios del contacto, el cariño y la intimidad
El contacto humano es una necesidad básica, y sus efectos positivos se intensifican con la edad. Por lo tanto, los besos, abrazos, caricias y palabras afectuosas pueden:
✔ Reducir el estrés y promover la relajación.
✔ Aumentar la liberación de oxitocina, la hormona del bienestar.
✔ Fortalecer el vínculo afectivo y la sensación de pertenencia.
✔ Mejorar la autoestima y el estado de ánimo.
✔ Incrementar la calidad de vida de forma significativa.
Lejos de apagarse, muchas personas mayores encuentran más satisfacción sexual que en su juventud: tienen menos preocupaciones, más privacidad y una conexión más profunda con su pareja de toda la vida.
La actitud de las familias: entre el apoyo y el tabú
Desafortunadamente, el tema de la sexualidad en la tercera edad puede ser un puente o un obstáculo. Algunos familiares acompañan con respeto; otras, reaccionan con incomodidad o negación. Esto alimenta mitos tales como:
✔ «La sexualidad desaparece con la edad».
✔ «El deseo sexual es inapropiado en una persona mayor».
✔ «La intimidad no debería ser un tema en la vejez».
Estas ideas generan tabú, vergüenza y aislamiento emocional. También dificultan que las personas mayores expresen libremente lo que sienten o desean, afectando directamente su bienestar emocional. Desmontar estos prejuicios es vital.
Cómo se aborda la sexualidad en una residencia de adultos mayores
Las residencias cumplen un rol esencial en la calidad de vida de sus residentes. Para tratar la sexualidad con respeto, privacidad y profesionalismo:
Se reconoce la sexualidad como un derecho humano
La intimidad no termina con la llegada de la tercera edad. Forma parte de su bienestar físico, social y emocional.
Se crea un ambiente libre de prejuicios
El personal debe estar capacitado para hablar del tema con sensibilidad, respeto y confidencialidad. No se juzgan los deseos: se acompañan.
Se ofrecen los espacios adecuados
Privacidad, habitaciones individuales cuando sea posible y políticas claras respecto al consentimiento y las visitas íntimas.
Se favorece la comunicación
Hablar abiertamente sobre los cambios físicos y emocionales, y animar al residente a expresar sus necesidades o preocupaciones sin miedo ni vergüenza.
Los residentes cuentan con asesoría profesional
Un equipo médico puede ayudar a detectar problemas físicos o emocionales que afecten la sexualidad. Recomendaciones como lubricantes, humectantes, tratamientos hormonales o terapias psicológicas pueden marcar una gran diferencia.
Se involucra a la familia con respeto
Educarlas en la importancia del afecto y la intimidad en la vejez permite reducir prejuicios y crear un entorno más sano para la persona mayor.



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